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Abril

XARDON DO PEROUCHIN
Otero (Villadecanes)
La encina, Quercus
ilex L, fue antaño el árbol predominante dentro de la llamada
hoya berciana, constituyendo un importante ecosistema generador
de recursos. Infraestructuras, fuegos, talas y cultivos
intensivos han hecho de los encinares bosques en regresión,
conservándose reductos que intentan regenerar el manto verde,
ahora que disminuye la presión ganadera y agrícola que sobre
ellos se ejerció durante milenios.
En la comarca del
Bierzo fueron tres las encinas que por su destacable tamaño
merecieron el aprecio de las gentes. Junto al desaparecido
santuario de Nuestra Señora de la Encina entre Ozuela y Toral de
Merayo, Pascual Madoz nos habla de una corpulenta encina que
debió perderse a principios del siglo XX y que destacaba por su
elevación, simetría y derechura del tronco. La segunda es la que
desapareció en Cabañinas, mediado el presente siglo ya que no
aguantó el empuje de un vendaval invernal. La tercera encina, y
única superviviente que cierra el triángulo, es esta de Otero.
Matriarca de las
encinas bercianas, por su estampa y dimensiones, está situada en
un pequeño otero, rodeada de viñedo. Es uno de los grandes
árboles monumentales del Bierzo que ha merecido la protección de
las instituciones locales, refrendando el aprecio que goza de
los vecinos, que en su día, y bajo su sombra y amparo,
construyeron el cementerio de la localidad.
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