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Noviembre

CASTAÑEIRO DO CANTIN
Villasumil (Candín) Valle de Ancares.
El castaño,
castañeiro, castiñeiro, Castanea sativa Mill., es sin duda el
árbol tótem del Bierzo. Los bosques de castaños, soutos,
configuran el paisaje de nuestros pueblos. En las profundidades
de estos bosques domesticados sobreviven seres extraordinarios.
Viajeros del tiempo, a su sombra se cobijan los siglos, los
sentimientos y las leyendas. Algunos con sus enormes ramas
erguidas, “canois”, semejan las manos de la madre tierra
ofreciéndonos sus frutos.
Existe en el Bierzo
una cultura del castaño, árbol del que todo se aprovecha. Las
castañas calmaron el hambre de humanos y bestias durante
generaciones como base de su alimentación. El sonido chirriante
de los tambores en los Magostos recorre el Bierzo en las noches
de Otoño, mientras al calor de la lumbre se perpetúan nuestras
leyendas y tradiciones. Su extraordinaria y resistente madera ha
sido parte esencial de la arquitectura tradicional: vigas que
sustentan nuestras casas, corredores, puertas y ventanas, aperos
de labranza, arcas y paneiras, escaños, artesanía y útiles
domésticos.
El colosal
castañeiro do Cantín, auténtico dinosaurio arbóreo, patriarca
del valle de Ancares, resistiendo el paso del tiempo en otra
escala vital, ha visto pasar muchas generaciones de humanos
afanados en la lucha cotidiana por la subsistencia. A su lado
están los restos de un antiguo lagar de cera, industria
artesanal de gran tradición en estos pueblos ancareses.
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