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Técnicos del equipo de Bernabé Moya
trabajando en la poda del árbol. /
GAZTELU
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El
botánico valenciano Bernabé Moya y su equipo
concluían ayer la primera fase de tratamiento a la
encina de Otero con el fin de consolidar su
estructura. La poda de emergencia que se ha
efectuado en estos días, cuya finalidad era reducir
las cargas que podrían ocasionar la ruptura del
árbol, es la respuesta al convenio para la
protección de árboles singulares firmado entre el
Consejo Comarcal, la Universidad de León y la
asociación A Morteira.
Esta
primera intervención de emergencia, cuyo presupuesto
de 6.100 euros, ha sido financiado por la Diputación
provincial y el Consejo Comarcal, se produce con el
fin de preservar el árbol el mayor tiempo posible,
ya que tal y como ha confirmado Bernabé Moya «se
trata de evitar que el árbol se desplome o que
alguna de sus partes se desprenda de nuevo porque
nos resulta sorprendente que siga en pie, ya que se
encuentra gravemente enfermo en su estructura». La
encina de Otero, de entre 500 y 800 años de
antigüedad, mide más de 22 metros y pesa varias
toneladas por lo que su estado biomecánico es lo que
más preocupa al botánico valenciano, quien advierte
que «la degeneración de su esqueleto está provocando
un riesgo importante de que se caiga», añadiendo que
la encina de Otero «sobrepasa todos los límites
establecidos para una resistencia». Durante los
próximos cuatro años se vigilará su evolución «para
ver como responde al tratamiento».
El
presidente del Consejo Comarcal, Ricardo González
Saavedra, también quiso estar presente durante los
trabajos de poda y se mostró satisfecho por la
premura con la que se ha llevado a cabo esta primera
actuación. «En el Consejo tenemos una gran
preocupación por nuestro patrimonio natural,
agradecemos enormemente la dedicación casi altruista
de estos especialistas y esperamos impulsar estas
actuaciones de forma más sistemática de manera que
se atajen todos los problemas que ponen en peligro a
nuestros árboles y nuestras masas forestales».
Pedro
Fernández, alcalde de Toral , también se mostró
confiado en la recuperación de la encina «espero que
nos dure muchos años con el fin de que nuestros
herederos puedan disfrutarlo» y adelantó que la rama
de aproximadamente diez toneladas que se desprendió
en el año 2004 «servirá para hacer un monumento a la
mujer trabajadora aquí en Otero».
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