Al
igual que sucede con las personas, hay árboles
más famosos que otros, árboles que, a diferencia
del resto, son conocidos por su nombre y
apellido y hasta por el lugar donde viven, en la
mayor parte de las veces, desde hace varios
siglos. Son los llamados árboles singulares o
notables. En la provincia de León existen al
menos once de estos árboles notables, según el
inventario oficial que actualmente está
elaborando la Consejería de Medio Ambiente y
que, según consta en la normativa que lo regula,
se dejará abierto a nuevas incorporaciones.
En
concreto, se trata de varios abetos, castaños,
robles y tejos dispersos por toda la provincia
que, además de nombres tan técnicos como el de
Crateagus monogyna, son popularmente conocidos
como «el Abeto de Boñar», ubicado en una casa
particular de la localidad del mismo nombre; «el
castaño del Pico», en el paraje conocido como
Susañe de Sil, en Palacios de Sil; «el Campano»,
en el monte comunal de Villar de Acero, en
Villafranca del Bierzo; «el Espino Maetero de
Villadefrancos», en el paraje del mismo nombre
situado en el término municipal de Puebla de
Lillo; la «Haya de Valdosín», en el valle de
idéntico nombre que se encuentra en el término
de Burón; «el Roble del Mirador», en la dehesa
de Fraga en la localidad de Calzada de Coto; «el
Xardón del Peruchín» o «Xardón del Cementerio»,
situado en el cementerio de Otero, en
Villadecanes; «el Roble de Sestil», en Boca de
Huérfano; «el Zufreiro de Frade», en el paraje
del mismo nombre que se encuentra en Carucedo;
«el Tejo de San Cristóbal», en la finca El
Palomar, en San Martín de Valdueza; y, por
último, el «Tejo de la Iglesia», en la Iglesia
de Noceda de Cabrera.
Protección especial
Todos estos árboles, que según los casos
pertenecen a particulares, ayuntamientos,
mancomunidades, juntas de vecinos y al obispado,
se encuentran ya dentro del Catálogo de Árboles
Notables de Castilla y León y por lo tanto
cuentan con un régimen de protección especial,
lo que significa que queda prohibido
destruirlos, dañarlos o marcarlos. Asimismo,
deberán ser considerados en los Estudios de
Impacto Ambiental o en cualquier otro
instrumento de planificación. Como garantía para
su conservación, el decreto por el que se regula
el Catálogo de Árboles Notables también
establece la necesidad de fijar una zona
periférica de protección que está determinada
por el área de proyección de la copa y una
franja de terreno de cinco metros alrededor de
ésta.
En cuanto a su aprovechamiento y mantenimiento,
el decreto señala que se establecerán líneas de
apoyo financiero, que la Dirección General de
Medio Natural realizará los tratamientos
selvícolas y fitosanitarios que sean necesarios
y que, en su caso, se elaborarán los pertinentes
planes de conservación.
Para la realización del Inventario, se
localizaron y evaluaron un total de 216 árboles
de especiales características en toda la
comunidad, de los cuales se seleccionaron 150.
Posteriormente, en marzo del 2005, se abrió un
periodo de información pública que duró un mes y
el listado definitivo se publicó en el Bocyl.
En total, el catálogo está compuesto por 44
especies vegetales de las cuales el Quercus
petraea (roble albar) y el pinus pinera (piño
piñonero), son las más abundantes.