Fuente - Diario de León
La Feria de la Cerámica de Ponferrada celebrará en septiembre su vigésimo quinta edición con unas jornadas especializadas y la construcción de un «árbol de fuego» en el campus.
Un árbol de barro crecerá a finales del verano en el campus del Bierzo. Será un árbol de todos, porque cualquiera que lo desee podrá meter sus manos en la arcilla para contribuir a levantarlo. Y será un árbol perenne, el barro cocido por el fuego lo convertirá en una escultura permanente.
El «árbol de fuego», que así lo llamó ayer el responsable de la Escuela de Cerámica de Ponferrada, Gerardo Queipo, servirá de legado del vigésimoquinto aniversario de la Feria Nacional de la Cerámica, que se celebra a principios de septiembre en la ciudad dentro del programa de las Fiestas de la Encina, tanto como de homenaje a la asociación A Morteira, que se ha distinguido por la defensa de los árboles monumentales del Bierzo.
La construcción del árbol de barro no será la única actividad que conmemore la consolidación de la Feria como una de las citas que más público atrae en las fiestas y que más atención despierta entre los artesanos (de las 115 solicitudes presentadas para participar, el Ayuntamiento deberá dejar fuera a más de la mitad, porque sólo hay espacio para 56 en el patio del colegio Campo de la Cruz). Los responsables de la Escuela de la Cerámica y del Patronato de Fiestas ha elaborado un amplio programa que bajo el epígrafe de «Embarrarte» -un juego de palabras entre barro y arte que invita a la participación- incluirá unas Jornadas sobre la Cerámica Actual Española que traerán a Ponferrada a expertos artesanos como Arcadio Blasco y Elena Colmeiro, a los directores de las escuelas de cerámica de Avilés y Valladolid y a los responsables de publicaciones especializadas.
La efeméride contará con la participación de administraciones como la Junta de Castilla y León, instituciones como el Instituto de Estudios Bercianos, entidades como Caja España, el Hotel AC e incluso el grupo de teatro Conde Gatón. Sus actores representarán escenas de obras famosas, convertidos en «hombres de barro», tras ser moldeados con barbotina en el auditorio exterior del campus, una vez finalizada la construcción del árbol de fuego y de un horno de papel y barro. Las jornadas se completarán con la proyección de cuatro documentales que ahondan en la actividad de las últimas alfareras del Riff, en Marruecos, o de los artesanos hindúes.
La Feria de la Cerámica también incluirá este año un concurso de artesanía que servirá para exponer en el Hotel AC piezas mayores de los maestros del barro. El Ayuntamiento comprará las creaciones mejor valoradas a modo de premio, y Queipo ya adelantó ayer, durante la presentación del programa junto a la presidenta del Patronato, María Gutiérrez, que la cotización de algunas piezas oscilará entre los mil y los dos mil euros.
Y es que la organización quiere acentuar el sello de calidad que siempre ha tratado de imprimir a la feria de Ponferrada y por eso las escuelas de cerámica tendrán asegurado un espacio en el recinto ferial que abrirá sus puertas el 6 de septiembre. «A las ferias de cerámica se les ha quitado la parte cultural para que aparezcan cada vez más como un mercadillo en competencia con los (vendedores) chinos o un Todo a Cien», lamentaba ayer Queipo. El objetivo pasa porque los asistentes a la feria «no compren cacharradas, sino obras de arte cerámico».



