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CONSTITUCIÓN DE
LA ASOCIACIÓN
AMIGOS DEL TEJO
En la cordillera asturiana del "Sueve", a la orilla misma del Cantábrico, sobrevive milagrosamente un bosque único desde muchos puntos de vista. Se trata de la mayor tejeda silvestre de Europa, un resto de la selva original europea formado en buena parte por millares de tejos y otros árboles como acebos, hayas y fresnos. Podemos encontrar los ejemplares más colosales de todas estas y otras muchas especies y enormes troncos caídos que completan el ciclo de la vida como en ningún otro lugar. Tan solo su privilegiada situación ha permitido que se conservaran estos bosques singulares de los que nunca se ha extraído madera por encontrarse en la zona más inaccesible del macizo.
Milagrosamente también, esta verdadera selva, que cuenta con millares de tejos centenarios y es por tanto con toda probabilidad el mayor bosque de ésta especie de la Europa occidental, ha pasado desapercibida, permaneciendo en el anonimato incluso para los medios científicos especializados.
Sin embargo los fuegos y la introducción de los gamos en los 60, además de la proliferación de los jabalíes, han roto dramáticamente el secular equilibrio entre el bosque y las praderas frecuentadas por el ganado. La incapacidad o falta de voluntad de la administración asturiana para controlar esta situación se hace patente ante la falta de una planificación y gestión del territorio; la situación de estos bosques y las praderas asociadas, puede calificarse hoy de auténtico desastre que día a día vemos agravarse con la aparición de problemas de erosión. La regeneración del bosque es nula desde hace muchos años, el ganado se encuentra en condiciones cada vez más comprometidas y la sequía prematura de ésta primavera no hace sino agravar estas situaciones, pues a la falta de pasto se añade la escasez de agua.
Como
sucede con
frecuencia,
la
ignorancia,
la desidia y
la
insensibilidad
planean
sobre uno de
los paisajes
más bellos y
sorprendentes
de la
Península.
Desde aquí
hacemos
pública
denuncia de
todos los
responsables
de esta
situación,
especialmente
la
Consejería
de Medio
Ambiente,
que practica
en el "Sueve"
desde hace
décadas la
política del
avestruz y
hasta el día
de hoy ha
utilizado la
falta de
información
y el
desconocimiento
del gran
público
sobre los
valores de
esta
montaña,
para
continuar
con la
explotación
cinegética
que es lo
único que
parece
interesar en
éste lugar,
por encima
de intereses
ganaderos o
medioambientales.
No son suficientes los Planes de manejo del tejo, ni la declaración de Paisaje Protegido o Reserva. Pueden ser primeros pasos pero resultan solo papel mojado si no se atienden de forma urgente los problemas reales de este territorio. Pero estamos lejos de emprender cualquier actuación de control de la población de gamos, por poner el ejemplo más grave y patente, cuando ni siquiera se ha podido censarlos de manera fiable, dada la desmesurada cantidad de estos animales.
La pérdida de uno de los más valiosos patrimonios naturales de éste Paraíso Natural (aunque cada vez el eslogan se parezca más a un chiste macabro) está siendo ya irreparable desde muchos puntos de vista y cada vez parece más difícil y costoso subsanar los errores. Hemos constatado después de años de espera que la Administración “competente” sufre una parálisis crónica en lo que se refiere a este tema y en el momento presente creemos que es necesario sacar del anonimato al viejo bosque fosilizado y otorgarle el reconocimiento que merece. Es posible que de este modo al fin se comience siquiera a hacer algo en la buena dirección.
En Colunga a 12 de junio de 2006
Firmado: Ignacio Abella Mina


