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Triste final para
el olmo de la localidad de El Acebo, muerto por la grafiosis
en el año 1994, el tronco seco aguantó erguido durante diez años. Su tronco, de
más de 3 metros de perímetro, fue respetado como referente en el
paisaje rural del Camino de Santiago, pero al no realizarse
ninguna medida de conservación de la madera ha sucumbido a la
pudrición.
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