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LOS BOSQUES
DEL BIERZO
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La comarca del Bierzo es una zona de transición en
la que conviven de forma armónica bosques mediterráneos y atlánticos. Es
frecuente que en un mismo valle existan robles, encinas, alcornoques,
arces, castaños, cerezos, madroños, abedules, loros, brezales, tejos, hayas, etc.
Los mayores problemas que afligen a los bosques
bercianos que aún sobreviven son sobre todo los incendios, la presión
social, la contaminación y la pésima gestión ambiental de la Junta de
Castilla y León.
La cultura del fuego asociada a las prácticas
agrícolas y ganaderas (creación de pastos) esta muy enraizada en nuestra
cultura. Mas recientemente, el abandono del mundo rural con la pérdida de
intereses ligados al bosque y las prácticas inadecuadas (quema de rastrojos,
etc.), así como diferentes intereses económicos ligados al fuego, han agravado
el problema.
En El Bierzo, zona minera e industrializada,
existen dos grandes centrales termoeléctricas que emiten a la atmósfera ingentes
cantidades de partículas contaminantes producto de la combustión del carbón y
que sin duda debilitan la salud de nuestros bosques.
Uno de los principales problemas lo constituye la
proliferación indiscriminada de pistas forestales que invaden
espacios únicos y traen con ellas todos los males que los humanos somos capaces
de provocar. Asimismo se realizan repoblaciones con especies foráneas y
tratamientos silvícolas inadecuados. Recientemente en un bosque de
cabecera, refugio de urogallos, se realizó por parte del Servicio de Medio
Ambiente de La Junta de Castilla Y León una corta salvaje de acebos,
una especie altamente sensible y protegida, de la que dependen numerosos
habitantes del bosque para su supervivencia durante los largos inviernos.
El último capítulo de esta triste historia comienza
con la tala de nuestros castaños centenarios para alimentar la
codicia humana. Maderistas sin escrúpulos arrancan de raíz castaños de 300 ó 400
años de los que aprovechan solo una mínima parte, las raíces y protuberancias de
las que obtendrán finas láminas para adornar salpicaderos de coches de lujo.
Triste fin para estos seres, patriarcas del bosque, que han alimentado y
protegido a hombres y bestias durante incontables generaciones. Las tala de
estos árboles constituye un atentado a nuestras raíces, a nuestro
patrimonio natural y cultural más emblemático ante la pasividad de la
Administración.
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